Yoga-Tattva-Upaniṣad
Doctrina secreta
sobre la esencia del yoga
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Introducción
El anónimo autor viṣṇuita
de este tratado de 142 versos pretende integrar distintas formas de yoga en los
fundamentos filosóficos del Advaita Vedānta. La época de su
redacción se puede situar alrededor del siglo XV d.C.
El Yogatattva es el Upaniṣad
que parece conocer con mayor detalle las prácticas del yoga: menciona los ocho aṅga (3) y distingue cuatro clases
de yoga (Mantra, Laya, Hatha y Raja) (19). Resalta la interdependencia
entre yoga y gnosis expresando al comienzo que el yoga (la técnica) solo no
basta para procurar mokṣa (liberación) si no disponemos igualmente
de jñāna (sabiduría); los poderes mágicos de los yoguis aparecen
aquí muy ensalzados. Por vez primera un upaniṣad
proporciona detalles precisos y numerosos sobre los poderes extraordinarios
obtenidos por la práctica y la meditación. Se mencionan los cuatro principales āsana (siddha, padma, siṃha
y badhra) (29) y se enumeran los obstáculos que encuentran los debutantes
(pereza, charla, etc.) (30). Sigue una exposición del prāṇāyāma (36) con la definición de mātra (unidad de medida para la
duración de las fases respiratorias) (40), y detalles bastante importantes de
fisiología mística (la purificación de los nāḍī
se traduce por ciertos signos exteriores: liviandad del cuerpo, brillo de la
piel, aumento de la potencia digestiva, etc., 46); la kevala kumbhaka,
es decir, la suspensión completa de la respiración se manifiesta también por
síntomas fisiológicos, 52). Mediante la kevala kumbhaka se puede dominar
cualquier cosa en los tres mundos. El poder de elevarse por los aires y el de
controlar y dominar a cualquier ser (bhucara siddhi), son los resultados
inmediatos de la práctica yogui. El yogui se vuelve hermoso y fuerte como un
dios y las mujeres lo desean, mas él debe preservar en la castidad: “a
consecuencia de la retención de esperma, un olor agradable rodea al cuerpo del
yogui” (62). El pratyāhāra está definido en forma algo
diferente a los Yoga-Sutra: “retirando completamente los órganos
sensoriales de los objetos durante la suspensión de la respiración” (68). Una
larga lista de siddhi, de poderes
ocultos, deja ver el medio mágico en donde fue elaborada esta Upaniṣad; se habla de “clarividencia,
facultad de oír y hablar bien, posibilidad de desplazarse en un instante a gran
distancia, de adoptar cualquier forma y de volverse invisible, y facultad de
convertir el hierro u otros metales en oro, untándolos con excrementos” (73).
Esta última siddhi muestra claramente
la relación real existente entre cierta forma de yoga y la alquimia.
El Yogatattva Upaniṣad ofrece una fisiología
mística más rica que la de los Yoga-Sutra. Las “cinco partes” del cuerpo
corresponden a los cinco elementos cósmicos (tierra, agua, fuego, viento y
éter), y a cada elemento le corresponde una letra mística especial y un dhāraṇā particular,
gobernado por un dios: al efectuar la meditación que le es propia, el yogui se
convierte en dueño del elemento y obtiene el siddhi correspondiente. Todos estos siddhi son familiares tanto en las tradiciones místico-ascéticas
hindúes como en el folklore concerniente a los yoguis.
El samādhi se describe
como dando lugar a la situación paradójica en que se encuentran el jivātman
(el alma individual) y el paramātman (el Espíritu Universal) a
partir del momento en que ya no se diferencian el uno del otro. El yogui puede hacer
entonces lo que le plazca: si así lo desea, puede ser absorbido por el parabrahman;
si al contrario, quiere conservar su cuerpo, puede quedar en la tierra y ser
poseedor de todos los siddhi. Puede
también convertirse en dios, vivir rodeado de honores, en los cielos, adoptar
todas las formas deseadas. Al terminar, el Yogatattva da también una
lista de āsana y de mudrā (112) de los que se
encuentran algunos en el Haṭhayogapradīpikā. También se
encuentra la posición que consiste en mantenerse sobre la cabeza (vajrolīmudrā),
con los pies en el aire, posición de efectos terapéuticos: las arrugas y los
cabellos grises desaparecen tres meses después de tal ejercicio (125). Otros mudrā
tienen por resultado la adquisición de siddhi
bien conocidos: el poder de volar por el aire, el conocimiento del porvenir y
hasta la inmortalidad (también mediante vajrolīmudrā). La
inmortalidad se menciona a menudo.
En el Yogatattva se revela
una técnica yogui revalorizada a la luz de la dialéctica vedantina: el jivātman
y el paramātma reemplazan aquí a puruṣa y a īśvara.
Pero más significativo aún que este matiz vedantino, es el acento experimental
que caracteriza a todo este Upaniṣad.
El texto conserva el carácter de un manual técnico, con indicaciones estrictas
para uso de los ascetas. El objetivo perseguido por esta disciplina está
expresado allí claramente: la obtención de la condición “hombre-dios”, de una
longevidad ilimitada y de una libertad absoluta. Éste es el “leitmotiv” de
todas las variedades barrocas del yoga, a las que el tantrismo dará la mayor
amplitud.
Texto
1. Describiré ahora el Yoga-Tattva
(Yoga-Esencia) para beneficio de los yoguis, para que se liberen de todos los
pecados a través de su recitación y estudio.
2. El Supremo Puruṣa
denominado Viṣṇu, que es el gran yogui, el gran ser y el
gran tapasvin (asceta), es como una lámpara en el camino de la verdad.
3. El Supremo Señor (Brahma) después de saludar y presentar
los debidos respetos al Señor del Universo (Viṣṇu), le
suplicó (así): “Por favor, enséñame el auténtico yoga que incluye ocho pasos”.
3. A lo cual, Hṛṣīkeśa
(el Señor de los Sentidos o Viṣṇu) contestó así: “Escucha.
Te enseñaré la verdad. Todas las almas se llenan de felicidad y dolor a través
de la trampa de maya.
5-6. Kaivalya, el estado
supremo, es el camino que conduce a la liberación, desata el lazo de maya,
destruye el nacimiento, la vejez y la enfermedad, y permite vencer a la muerte.
No hay ningún otro camino de salvación. Quienes van y vienen alrededor de los Śāstras
(escrituras sagradas) son engañados por su conocimiento.
7. Incluso para los devas
resulta imposible describir este estado indescriptible. ¿Cómo puede ser
iluminado por los Śāstras lo que brilla en sí mismo?
8. Sólo lo que es indivisible y
puro, que permanece inmóvil más allá de todo y libre de la destrucción, se
convierte en el jīva (si mismo individual) a causa de los
resultados de pasadas virtudes y pecados.
9. ¿Cómo puede lograr el estado de jīva
aquello que tiene el estado de paramātman, que permanece
eternamente en otro estado diferente al de todas las cosas que existen, que es
sabiduría y pureza?
10. Una burbuja surge en él, como si
fuese agua, y en esta (burbuja) surge ahaṃkāra (sensación de
individualidad). En esta (a su vez) aparece una masa (el cuerpo) compuesta de
cinco (elementos) y limitada por dhātus.
11. Has de saber que para
convertirse en jīva, (paramātman) se asocia con la
felicidad y el dolor, y el paramātman en su pureza se denomina
ahora jīva.
12-13. Se considera que tal jīva
es kevala (solitario), libre de los defectos de pasión, cólera, miedo,
engaño, codicia, orgullo, anhelo, nacimiento, muerte, avaricia,
desvanecimiento, vértigo, hambre, sed, ambición, vergüenza, temor, ardor, pesar
y alegría.
14. Ahora te enseñaré los medios
para destruir (estos) pecados. Realmente, ¿cómo puede surgir jñāna
(y ser) capaz de conceder mokṣa sin yoga?
15. De forma parecida, el yoga se
vuelve incapaz de (asegurar) mokṣa cuando falta jñāna.
Por tanto, el aspirante a la liberación debe practicar (seriamente) tanto yoga
como jñāna.
16. El ciclo de nacimientos y
muertes se crea sólo por jñāna y se destruye sólo a través de jñāna.
En el principio, solo había jñāna. Debe considerarse como el único
medio (de salvación).
17-18(a). Mediante jñāna
se conoce (en esencia) la auténtica naturaleza de kaivalya como el
estado supremo, puro, indivisible, de la naturaleza de sat-cit-ānanda,
sin nacimiento, existencia y muerte, sin movimiento y jñāna.
18(b)-19. Ahora procederé a
enseñarte el yoga: el yoga se divide en varias ramas, en razón de sus
procedimientos: Mantra-Yoga, Laya-Yoga, Hatha-Yoga y Raja-Yoga.
20. Hay cuatro estados en relación a
éstas (ramas): Ārambha, Ghāta, Paricaya y Niṣpatti.
21. Los describiré a continuación, ¡oh
Brahma!.
Escucha atentamente. Se debe practicar el Mantra-Yoga, con sus mātrikas
(entonaciones correctas de los sonidos) y demás (detalles), durante un periodo
de doce años.
22. Así se obtiene gradualmente
sabiduría y siddhis, (como) aṇimām, etc. Las personas
de poco desarrollo intelectual, que son las menos cualificadas para el yoga,
practican esta (rama).
23-24(a). El Laya-Yoga (la
segunda rama) busca la disolución de citta (el complejo mental) y se
describe de numerosas maneras; (una de las cuales es:) se debe practicar la
contemplación en el indivisible Señor, (incluso) mientras se camina, sentado,
durmiendo o comiendo. Esto se llama Laya-Yoga.
24(b)-25. Ahora escucha (la
descripción del) Hatha-Yoga. Se dice que este yoga posee las ocho etapas
(siguientes): yama (abstenciones), niyama (observancias), āsana
(postura), prāṇāyāma
(control de la respiración), pratyāhāra (subyugación de los
sentidos), dhāraṇā
(concentración), dhyāna o contemplación de Hari en el
entrecejo y samādhi que es el estado de ecuanimidad.
26-27. (Más adelante) se dará una
enseñanza por separado de: Mahā-Mudrā, Mahā-Bandha,
Khecarī, Jālandhara, Uḍḍiyāna y Mula-Bandha,
musitando largo tiempo y de forma continuada el praṇava (OM) y
oyendo la exposición de las verdades supremas; vajrolī, amarolī
y sahajolī, que forman una tríada.
28-29(a). ¡Oh, (Dios) de las cuatro
caras (Brahma)!, el yama
(abstención) más importante es no provocar dolor y entre (las observancias de) niyama,
comer de forma moderada –y no otro– es el factor principal.
29(b). (Las posturas principales
son) cuatro: siddha, padma, siṃha y badhra.
30-31. Durante las primeras fases de
la práctica aparecen los obstáculos siguientes, ¡oh, (Dios) de las cuatro caras
(Brahma)!: pereza, charla ociosa,
relación con malas personas, adquisición de mantras, etc.,
entretenimiento con metales (alquimia) y con mujeres, etc., y fantasías. El
hombre sabio que se da cuenta de su existencia debe abandonarlos gracias al
desarrollo de sus cualidades.
32. (Superados los obstáculos) se
debe adoptar la postura de padma (loto) y practicar prāṇāyāma. (Para ello) hay que construir una
ermita agradable con una puerta pequeña y estanca.
33. (Las paredes) deben aislarse con
una capa de estiércol o con cemento blanco. Debe limpiarse cuidadosamente (el
interior) de todo tipo de insectos.
34. Hay que barrer bien todos los
días con una escoba, perfumar con bueno olores y quemar incienso.
35-36(a). El (lugar para) sentarse
no estará demasiado alto ni demasiado bajo; sobre una tela (debe colocar una)
piel de ciervo y extender (encima) hierba kuśa; el hombre sabio en
la postura de padma, manteniendo el cuerpo derecho y las manos unidas
con respeto, debe saludar a su deidad personal.
36(b)-40. Entonces, cerrando el
orificio nasal derecho con el dedo pulgar de la mano derecha, debe inspirar
despacio a través del orificio nasal izquierdo. Después de retener la
respiración (con los pulmones llenos) lo más posible, debe espirar lentamente a
través del orificio nasal derecho. Seguidamente, se llena la parte baja de los
pulmones a través del orificio nasal derecho, se retiene la respiración todo el
tiempo posible y se espira a través del orificio nasal izquierdo. Se debe
inspirar a través del orificio nasal por el que se espira (previamente) y
continuar así de forma ininterrumpida. El tiempo que se tarda en dar una vuelta
a la rodilla con la palma de la mano, ni muy despacio ni muy deprisa, similar
(al tiempo necesario para dar) un chasquido con los dedos, se llama mātra.
41-44. Inspirar el aire a través del
orificio nasal izquierdo durante dieciséis mātras y retenerlo
(dentro) aproximadamente sesenta y cuatro mātras, para expelerlo a
través del orificio nasal derecho durante treinta y dos mātras. De
nuevo inspirar por el orificio nasal derecho (y continuar como antes).
Practicar la suspensión de la respiración cuatro veces al día: a la salida del
sol, mediodía, ocaso y medianoche, y (efectuarla un total diario de) ochenta
veces. A los tres meses de práctica ininterrumpida, tiene lugar la purificación
de los nāḍīs. Cuando los nāḍīs se
han purificado, ciertas señales externas aparecen en el cuerpo del yogui.
45-46(a). (A continuación) procederé
a describir (estas señales): cuerpo luminoso, piel brillante, aumento del fuego
digestivo, delgadez del cuerpo y junto a estos, ausencia de agitación corporal.
46(b)-49. El (practicante) experto
debe abandonar la comida perjudicial para la práctica del yoga. Se debe
abandonar la sal, mostaza; alimentos agrios, verduras calientes, picantes o
amargas; la asafétida y otras plantas similares.; retirarse del culto al fuego
(agnihotra), evitar las mujeres, los paseos, el baño a la salida del
sol, el enflaquecimiento del cuerpo a través de ayunos, y otras actividades
similares. Durante las primeras fases de la práctica, se recomienda tomar leche
y guee (mantequilla clarificada); también se dice que la comida que
incluya trigo, legumbres verdes y arroz rojo favorece el progreso. Entonces
(siguiendo estas recomendaciones), se podrá retener la respiración todo el
tiempo que se desee.
50-53. De esta forma, reteniendo con
facilidad la respiración tanto como se pueda, se logra kevala kumbhaka
(ausencia de la respiración, sin inspiración ni espiración). Cuando se logra kevala
kumbhaka prescindiendo de la espiración y la inspiración, ya no queda nada
por alcanzar en los tres mundos. En el comienzo (de la práctica), brota sudor
(y) el (practicante) debe limpiarlo. Más adelante, el practicante experimenta
un aumento de la transpiración cuando retiene la respiración. Finalmente, con
la práctica intensa de dhāraṇā,
se suda copiosamente.
54. Igual que da saltos una rana,
así se mueve el yogui cuando se sienta en la postura de padma. Con la
práctica (aún más avanzada), puede elevarse del suelo.
55. (El yogui) sentado en postura de
padma, levita. Le sobreviene un poder (maravilloso) que le permite
realizar hechos extraordinarios.
56. (El yogui) no debe divulgar las
acciones (llevadas a cabo con) sus grandes poderes. (Ahora) ningún dolor
pequeño o grande, afecta al yogui.
57. Las secreciones y el sueño
disminuyen; las lágrimas, el catarro ocular, el flujo salival, el sudor y el
mal olor en la boca desaparecen.
58-60. Con una práctica todavía más
avanzada, se adquiere gran fuerza con la cual se logra bhucara siddhi, (este
poder) le permite dominar todas las criaturas que pisan la tierra; tigres, śarabhas
(un animal con ocho piernas), elefantes, toros o leones caen muertos
(instantáneamente) al ser tocados por la mano del yogui. (Éste) se vuelve tan
bello como el mismo dios del amor.
61-62. Todas las mujeres atraídas
por la belleza de su persona desearán tener relaciones sexuales con él. (Pero)
si acepta, perderá su virilidad; de esta forma, renunciando a las relaciones
sexuales, debe continuar su práctica con gran dedicación. Con la preservación
del semen, el cuerpo del yogui se impregna de buen olor.
63. Entonces, sentando en un lugar
apartado, debe repetir el praṇava (OM) con tres pluta-mātras
(entonación prolongada) para destruir sus anteriores pecados.
64. El mantra, el praṇava
(OM), destruye todos los obstáculos y todos los pecados. Así, con esta
práctica, se logra el estado de ārambha.
65-66. Después sigue ghāta
(el segundo estado) –que se adquiere mediante la práctica constante de la
cesación de la respiración. Cuando tiene lugar la unión perfecta sin oposición
entre prāṇa y apāna, manas y buddhi,
o jivātma y paramātma, tiene lugar el estado de ghāta.
Describiré (más adelante) sus características.
67. Ahora se puede (reducir) la
práctica sólo a una cuarta parte del periodo prescrito para la etapa anterior.
Se puede practicar durante un yama (tres horas diarias), mañana y tarde.
68-69(a). Se practicará kevala
kumbhaka una vez al día. Pratyāhāra es la inhibición
completa de los órganos de los sentidos respecto a sus objetos, durante la
cesación de la respiración.
69(b). Cualquier cosa que (el yogui)
vea con sus ojos, debe considerarla como ātman.
70. Cualquier cosa que (el yogui)
oiga con sus oídos, debe considerarla como ātman. Cualquier cosa
que (el yogui) huela con su nariz, debe considerarla como ātman.
71. Cualquier cosa que (el yogui)
saboree con su lengua, debe considerarla como ātman. Cualquier cosa
que el yogui toque con su piel, debe considerarla como ātman.
72. Sin desfallecimiento y con total
dedicación, el yogui debe inhibir de esta forma los órganos de los sentidos
diariamente durante un periodo de un yama.
73-74. Entonces (finalmente) el
yogui adquiere distintos poderes especiales, como clarividencia,
clariaudiencia, habilidad de desplazarse a grandes distancias en un instante,
gran poder de oratoria, adopción de cualquier forma, habilidad para volverse
invisible y poder para transformar hierro (u otros metales) en oro cuando el
yogui los unta con sus propios excrementos.
75-76. Ese yogui que practica
constantemente adquiere el poder de levitar. Ahora, el yogui (suficientemente)
sabio debe razonar que estos poderes son (en realidad) grandes obstáculos para
alcanzar el logro último del yoga y, en consecuencia, nunca debe deleitarse con
ellos. El mejor de los yoguis no debe en absoluto ejercitar sus poderes ante
cualquier persona.
77. (El yogui) debe vivir en el
mundo como un necio, como un sordo o un idiota, con objeto de que sus poderes
no se hagan públicos.
78-79. (Sin embargo) sus discípulos
le pedirán que muestre sus poderes para satisfacer sus propios deseos. Quien se
comprometa activamente con sus obligaciones (mundanas), (terminará) abandonando
la práctica (del yoga); así que se debe practicar yoga día y noche sin
olvidarse de las palabras del guru. De esta forma se pasará del estado
de ghāta a uno en el que se permanece constantemente comprometido
en la práctica del yoga.
80. Hay que practicar yoga con gran
dedicación, pues no se gana nada con compañías inadecuadas.
81-83(a). De esta forma, con la
práctica constante se alcanza el estado paricaya (el tercer estado). A
través de la práctica intensa, vāyu (respiración) junto con agni
(kuṇḍalinī), con ayuda del pensamiento, perfora y
penetra en suṣumṇā. Cuando citta entra en suṣumṇā,
prāṇa alcanza el lugar (mas) elevado (probablemente en la
cabeza).
83(b). Hay cinco elementos: pṛthivī,
āpas, agni, vāyu y ākāśa.
84-87(a). En el cuerpo (compuesto)
de cinco elementos, hay cinco dhāraṇā
(lugares para la concentración, meditación o visualización contemplativa).
Desde los tobillos hasta las rodillas se dice que es la región de pṛthivī
(la tierra); (la figura iconográfica de este elemento) es de forma cuadrada, de
color amarillo y tiene (como mantra) la letra “la”. Llevando la
respiración, al mismo tiempo que la letra “la”, a lo largo de la región
del suelo (pṛthivī, es decir de los tobillos a las rodillas)
y contemplando a Brahma (que tiene)
cuatro rostros y cuatro bocas y es de color amarillo, (el yogui) debe practicar
dhāraṇā en ese lugar
durante dos horas. Así gana el poder de dominar al suelo. La muerte no es
problema cuando se obtiene dominio sobre el elemento tierra.
87(b)-90. La región de āpas
(agua) se extiende de las rodillas al ano. Āpas tiene forma de
media luna, color blanco y la letra mística “va” como bīja (semilla).
Llevando la respiración con la letra “va” a lo largo de la región de āpas,
se debe meditar en el Dios Nārāyaṇa que esta coronado,
tiene cuatro brazos, es del color del cristal puro, viste ropa de color naranja
y es indestructible; practicando dhāraṇā
en todo esto por un periodo de dos horas, se logra la liberación de todos los
pecados. Entonces desaparece el miedo a la muerte relacionada con el agua.
91. Del ano al corazón se dice que
es la región de agni (fuego). Agni tiene forma triangular, color
rojo y la letra “ra” como semilla (bija).
92-93(a). Elevando la
resplandeciente respiración a lo largo de la región de fuego mediante la letra “ra”,
hay que meditar en Rudra que tiene tres ojos, concede todos los deseos,
es del color del sol de mediodía, está recubierto con sagradas cenizas y posee
una apariencia agradable.
93(b)-94(a). Practicando dhāraṇā de esta forma
durante un periodo de dos horas, (el yogui) se vuelve incombustible, aunque el
cuerpo entero se transforme en una llama.
94(b)-96. Desde el corazón hasta el
entrecejo se extiende la región de vāyu (aire). Vāyu
tiene forma hexagonal, color negro y resplandece con la letra “ya”.
Llevando la respiración a lo largo de la región de vāyu, se debe
meditar en Īśvara, el Omnisciente, el poseedor de las mil
caras; practicando dhāraṇā
así durante dos horas, vāyu entra en ākāśa.
97-98(a). (En consecuencia) el yogui
no encuentra su muerte mediante vāyu. Del centro de las cejas a la
cima de la cabeza se dice que es la región de ākāśa (el
éter, el espacio cósmico), de forma redonda, color humeante y brillando con la
letra “ha”.
98(b)-101(a). Elevando la respiración
a lo largo de la región de ākāśa, se debe visualizar a Sadāśiva
con los atributos siguientes: dador de felicidad, con la forma de bindu,
como el gran deva, teniendo la forma de ākāśa,
brillante como el cristal puro, llevando la media luna creciente en su cabeza,
teniendo cinco caras, diez manos y tres ojos, con un semblante agradable,
armado con todas las armas, adornado con todos los ornamentos, teniendo (la
diosa) Umā como mitad de su cuerpo, preparado para conceder favores
y siendo la causa de todas las causas.
101(b). Practicando dhāraṇā en la región de ākāśa,
realmente se obtiene el poder de atravesar los aires.
102. Dondequiera que se encuentre, (el
yogui) disfruta beatitud suprema. El experto en yoga debe practicar estos cinco
dhāraṇās.
103. Entonces su cuerpo se volverá
fuerte y no conocerá la muerte. Este hombre poderoso no muere ni siquiera a
causa del diluvio de Brahma.
104-105. Ahora hay que practicar dhāraṇā durante un
periodo de seis ghātikā (2 horas y 24 minutos), conteniendo la
respiración en (la región de) ākāśa y visualizando la
deidad (personal) que concede sus deseos –se dice que esto es saguṇa
dhyāna, capaz de conceder (los siddhis) aṇimām,
etc. Quien se comprometa en nirguṇa dhyāna logrará el estado
de samādhi.
106. En unos doce días se logrará el
estado de samādhi. Conteniendo su respiración, el sabio se
convertirá en una persona liberada.
107. Samādhi es ese
estado en que el jivātman (ego inferior) y el paramātman
(ego superior) no se distinguen (son el mismo estado). Si (en estado de samādhi)
desea salirse de su cuerpo, puede hacerlo así.
108-109(a). (El yogui) se disolverá
en parabrahman sin necesidad de utkrānti (salir o subir).
Pero si no lo desea así y está satisfecho con su cuerpo, vivirá en todos los
mundos poseyendo siddhis, como aṇimām, etc.
109(b)-110. A veces se convierte en
un deva y vive adorado en svarga; otras veces se convierte en un
hombre o un yakṣa si lo desea. También puede tomar la forma de
león, tigre, elefante o caballo a voluntad.
111. El yogui convertido en dios
puede vivir tanto como quiera. Solo hay diferencia en la forma de proceder pero
el resultado es el mismo.
112-115(a). Colocar el talón
izquierdo contra el ano, estirar la pierna derecha y mantenerla sujeta con
ambas manos. Poner la barbilla en el pecho e inhalar el aire despacio. Contener
la respiración tanto como se pueda y a continuación exhalar despacio. Después
de practicar con el pie izquierdo, practicar con el derecho. Poner el pie (de
la pierna) que se estiró antes en el muslo. Esto es mahā-bandha y
debe ser practicado en ambos lados.
115(b)-117(a). El yogui que se
sienta en mahā-bandha y ha inhalado aire con la mente concentrada,
debe detener el flujo (interno) de vāyu por medio del mudrā
de la garganta (jālandhara) y llenar completamente ambos lados (de
la garganta). Esto se llama mahāvedha y lo practican habitualmente
los siddhas.
117(b)-118(a). El mudrā
de la lengua vuelta hacia la cavidad interior de la garganta y los ojos
concentrados en un punto entre las cejas, se llama khecarī.
118(b)-119(a). Contraer los músculos
del cuello y poner la cabeza firmemente contra en el pecho, se llama jālandhara
(bandha); es (como) el león ante un elefante moribundo.
119(b)-120(a). Los yoguis llaman uḍḍiyāna
al bandha con el cual prāṇa vuela a través de suṣumṇā.
120(b)-121(a). Presionar el talón firmemente
contra el ano, contraer el esfínter anal y llevar apāna hacia
arriba, se denomina yoni-bandha.
121(b)-122(a). A través de mula-bandha,
se unen prāṇa y apāna, nada y bindu,
y se obtiene el objetivo del yoga; no hay ninguna duda sobre esto.
122(b)-124(a). Quien practica las
técnicas de inversión (corporal) destruye todas las enfermedades (y) aumenta el
fuego gástrico. Por ello, el practicante debe disponer gran cantidad de
provisiones, (pues) si toma poca comida, el fuego (interno) consumirá su cuerpo
en poco tiempo.
124(b)-125. El primer día, se debe
permanecer sobre la cabeza con los pies elevados solo un momento. Hay que
aumentar este periodo gradualmente todos los días. Las arrugas y el pelo
encanecido desaparecerán en tres meses.
126. Solo con practicar durante un yama
(veinticuatro minutos) cada día se conquistará el tiempo. Quien practique vajrolī
se convertirá en un yogui y conquistará todos los siddhis.
127-128. Quien logre los siddhis
del yoga, ciertamente conocerá el pasado y el futuro y podrá desplazarse por el
aire. Quien beba de esta forma el néctar se volverá poco a poco inmortal. Se
debe practicar vajrolī diariamente. Entonces, (esta práctica
perfeccionada) se llama amarolī.
129-131(a). Así se obtiene el
(estado de) Raja-Yoga y ciertamente ya no hay obstáculos. Cuando el
yogui completa su acción con el Raja-Yoga, entonces obtiene realmente la
discriminación (entre lo real y lo irreal) y la indiferencia ante los objetos. Viṣṇu,
el yogui de las grandes austeridades y el puruṣa más excelente, se
observa como una lámpara (alumbrando) el camino de la verdad.
131(b)-134(a). El pecho que amamantó
primero (en un nacimiento anterior), aprieta ahora (enamorado) y proporciona
placer. Se disfruta del mismo órgano genital que sirvió para el nacimiento.
Quien fue una vez madre será ahora esposa y quien es ahora esposa es (o será)
ciertamente madre. Quien es ahora padre será de nuevo hijo y quien es ahora
hijo será de nuevo padre. Así son los egos que experimentan este mundo vagando
del útero del nacimiento a la muerte, como la cubeta de la rueda de un molino.
134(b)-136(a). Hay tres mundos, tres
vedas, tres sandhyās (mañana, mediodía y noche), tres svaras
(sonidos), tres agnis y (tres) guṇas, y todos ellos se
encuentran en las tres letras (del mantra sagrado OM). Quien entiende
esto se vuelve indestructible; para él todos estos mundos permanecen unidos
(como uno solo). Ésta es la Verdad, el estado supremo.
136(b)-138(a). Como el olor en la
flor, como el guee en la leche, como
el aceite en la semilla de sésamo y como el oro en el cuarzo, así es el loto
situado en el corazón. Su cara esta hacia abajo y su tallo hacia arriba. Su bindu
esta hacia abajo y en su centro se sitúa manas.
138(b)-139(a). Con la letra “A”,
el loto se despliega; con la letra “U”, se abre. Con la letra “M”,
se obtiene nada; el ardha-mātra es el silencio.
139(b)-140(a). La persona
comprometida en (la práctica del) yoga obtiene el estado supremo que es puro
como el cristal, no tiene partes y destruye todos los pecados.
140(b)-141. Igual que una tortuga
que esconde sus patas y cabeza dentro de sí misma, así entra y sale el aliento
inspirando y expirando a través de las nueve aberturas del cuerpo.
142. (El yogui liberado) contempla ātman
después de cerrar las nueve aberturas, como una llama inmóvil dentro de un
frasco hermético, quieta en el corazón gracias al yoga, completamente serena.
Amṛtabindu
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