Yoga Sūtras

Capítulo cuarto: sobre el Aislamiento Trascendental o Kaivalya Pāda

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Actualizado: febrero, 2026

 

 

Medios para lograr la experiencia (IV.1-IV.3)

janma-oṣadhi-mantra-tapas-samādhi-jāḥ siddhayaḥ

Los poderes extraordinarios se adquieren de nacimiento, con plantas alucinógenas, recitando fórmulas místicas, con ascesis o con el samādhi (IV.1)

jāti-antara-pariṇāmaḥ prakṛti-āpūrāt

La transformación en otra categoría de existencia es consecuencia de la actividad exuberante de la naturaleza esencial (IV.2)

nimittam aprayojakaṃ prakṛtīnām varaṇa-bhedaḥ tu tataḥ kṣetrikavat

La causa instrumental inteligente no activa los procesos de la naturaleza esencial, es decir, no inicia el proceso evolutivo, sino que se limita a romper las barreras; actúa, por tanto, como el campesino que riega el campo rompiendo las barreras que impiden el flujo del agua (IV.3)

 

 

 

Emergencia y dominio de la mente (IV.4-IV.6)

nirmāṇa-cittāni asmitā-mātrāt

Las diferentes personalidades surgen de la pura conciencia de existencia (IV.4)

pravṛtti-bhede prayojakaṃ cittam ekam anekeṣām

Aunque desarrollen distinta actividad, una única forma de pensar es la causa primera de todas las demás (IV.5)

tatra dhyāna-jaṃ anāśayam

Entre estas personalidades, la que proviene de la meditación no acumula el depósito de acciones (IV.6)

 

 

 

Acciones y karma (IV.7-IV.8)

karma aśukla-akṛṣṇaṃ yoginaḥ trividhaṃ itareṣām

Las consecuencias del karma del yogui no son blancas ni negras, mientras que las de los otros son de tres tipos (IV.7)

tataḥ tat-vipāka-anuguṇānām eva abhivyaktiḥ vāsanānām

En estos tres tipos de karma, la manifestación de los impulsos potenciales se corresponde expresamente con la maduración de sus acciones concretas (IV.8)

 

 

 

Impresiones subliminales (IV.9-IV.12)

jāti-deśa-kāla-vyavahitānāṃ api ānantaryaṃ smṛti-saṃskārayoḥ ekarūpatvāt

Incluso aunque los impulsos potenciales puedan estar separados del karma que los ocasiona por razones de categoría de existencia, lugar y tiempo, existe una relación causal entre ambos porque el subconsciente y las impresiones subliminales son inseparables (IV.9)

tāsām anāditvaṃ ca āśiṣaḥ nityatvāt

Y tales impulsos potenciales no tienen comienzo, a causa de la eternidad del deseo primario que generan (IV.10)

hetu-phala-āśraya-ālambanaiḥ saṃgṛhītatvād eṣām abhāve tat-abhāvaḥ

Los impulsos potenciales existen gracias a la relación entre su causa, es decir, la ignorancia esencial que los origina, sus consecuencias, es decir, los pensamientos o acciones que surgen, el soporte mental que los contiene y los objetos que los estimulan; cuando estos desaparecen, también desaparecen los impulsos potenciales (IV.11)

atīta-anāgataṃ svarūpataḥ asti adhva bhedāt dharmāṇām

En esencia, es decir, en su propia naturaleza, el pasado y el futuro existen en el presente, debido a las distintas trayectorias temporales de las formas de las cosas (IV.12)

 

 

 

Objetos y los tres guṇas (IV.13-IV.14)

te vyakta-sūkṣmāḥ guṇa-ātmānaḥ

Estas formas pueden ser evidentes o sutiles y su naturaleza son los constituyentes fundamentales de la mente (IV.13)

pariṇāma-ekatvāt vastu-tattvam

La apariencia de realidad del objeto se debe a la armonía en la transformación de los constituyentes fundamentales de la mente (IV.14)

 

 

 

La mente percibe objetos (IV.15-IV.17)

vastu-sāmye citta-bhedāt tayoḥ vibhaktaḥ panthāḥ

Debido a la variedad de situaciones mentales en relación con un mismo objeto, hay distintos niveles de existencia para el objeto y su conocimiento (IV.15)

na ca eka-citta-tantraṃ vastu tad apramāṇakaṃ tadā kiṃ syāt

Además, un objeto no depende de una sola mente perceptora; tal afirmación sería indemostrable; porque si fuese así, ¿qué sucedería entonces cuando el objeto no fuera conocido por esa mente? (IV.16)

at-uparāga-apekṣitvāc cittasya vastu jñāta-ajñātam

Un objeto es relativamente conocido o desconocido según como dicho objeto influya en la modificación de la mente (IV.17)

 

 

 

Iluminación de la mente (IV.18-IV.21)

sadā jñātāḥ citta-vṛttayaḥ tat-prabhoḥ puruṣasya apariṇāmitvāt

Los procesos mentales son siempre conocidos, a causa de la inmutabilidad del “si-mismo-esencial”, que es su dueño (IV.18)

na tat-svābhāsaṃ dṛśyatvāt

La mente no se percibe a sí misma, pues también ella es algo perceptible (IV.19)

eka-samaye ca ubhaya-anavadhāraṇam

Y puesto que la mente es algo perceptible, no puede ser consciente de ella misma y del objeto al mismo tiempo (IV.20)

citta-antara-dṛśye buddhi-buddheḥ atiprasaṅgaḥ smṛti-saṃkaraḥ ca

Si una mente fuese objeto de conocimiento para otra, esto conduciría a una regresión al infinito entre ideas sucesivas y también a la confusión de los recuerdos (IV.21)

 

 

 

Buddhi y liberación (IV.22-IV.26)

citeḥ apratisaṃkramāyāḥ tat-ākāra-āpattau sva-buddhi-saṃvedanam

Cuando la mente permanece inactiva, la inmutable conciencia trascendental adopta su forma en ella y experimenta su propio intelecto (IV.22)

draṣṭṛ-dṛśya-uparaktaṃ cittam sarva-artham

Cuando la mente resulta coloreada por “lo-que-observa” y “lo-que-es-observado”, percibe todos los objetos (IV.23)

tat asaṃkhyeya-vāsanābhiḥ-citram api parārtham saṃhatya kāritvāt

La mente, aunque condicionada por innumerables impulsos potenciales, actúa al servicio de “lo-que-observa”, pues su naturaleza es ser un ente compuesto (IV.24)

viśeṣa-darśinaḥ ātma-bhāva-bhāvanā-vinivṛttiḥ

Para quien comprende la diferencia entre “lo-que-observa” y el puro intelecto, cesa la consideración sobre su propio ser (IV.25)

tadā viveka-nimnaṃ kaivalya-prāgbhāraṃ cittam

Entonces, la mente, a través del “conocimiento-de-la-diferencia” entre “lo-que-observa” y ella misma, se encamina hacia el aislamiento trascendental de la pura observación (IV.26)

 

 

 

Interrupciones en la liberación (IV.27-IV.28)

tat-chidreṣu pratyaya-antarāṇi saṃskārebhyaḥ

En los intervalos de esta mente que involuciona, surgen otras nuevas ideas a causa de las impresiones latentes (IV.27)

hānam eṣāṃ kleśavat uktam

La cesación de las impresiones latentes se lleva a cabo de igual forma que la ya descrita en II.10 para las causas de aflicción (IV.28)

 

 

 

Liberación perpetua (IV.29-IV.30)

prasaṃkhyāne api akusīdasya sarvathā viveka-khyāteḥ dharma-meghaḥ samādhiḥ

Cuando la mente posee conocimiento discriminatorio y actúa siempre con total desinterés, incluso con respecto a la comprensión más profunda, alcanza la interiorización completa denominada “abundancia de virtud” (IV.29)

tataḥ kleśa-karma-nivṛttiḥ

Como resultado, se desvanece toda acción basada en las causas de aflicción (IV.30)

 

 

 

Los objetos de conocimiento son pocos (IV.31)

tadā sarva-āvaraṇa-mala-apetasya jñānasya ānantyāt jñeyam alpam

Entonces, a causa de la inmensidad del conocimiento alcanzado, que ha eliminado todo obstáculo e impureza, poco queda por conocer (IV.31)

 

 

 

Los guṇas después de la liberación (IV.32-IV.34)

tataḥ kṛta-arthānām pariṇāma-krama-samāptiḥ guṇānāṃ

En consecuencia, finaliza el proceso de transformación de los elementos fundamentales de la naturaleza, al haberse cumplido su razón de ser (IV.32)

kṣaṇa-pratiyogī pariṇāma-aparānta-nirgrāhyaḥ kramaḥ

La secuencia del movimiento tiene lugar de instante en instante y resulta imperceptible en el momento en que finalizan las transformaciones (IV.33)

puruṣa-artha-śūnyānāṃ guṇānāṃ pratiprasavaḥ kaivalyaṃ svarūpa-pratiṣṭhā vā citi-śakteḥ iti

Finalmente, la involución de los constituyentes fundamentales de la naturaleza, desprovistos de todo sentido para el “sí-mismo-esencial”, es el aislamiento trascendental de la pura observación, el establecimiento en sí misma de la pura conciencia, de “lo-que-observa”, del “sí-mismo-esencial” (IV.34)

 

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